Conseguir mis objetivos saludables

Conseguir mis objetivos saludables

Hay muchas metodologías testadas y útiles para la consecución de objetivos. Más importante que una guía para alcanzar mis metas es asimilar los aprendizajes e ir transformándome en aquella persona que quiero llegar a ser. Una forma efectiva de llegar a ello es a través de mis valores, de lo que me mueve como persona, lo que me hace disfrutar y sentirme “vivo”.

 

Para hacer ejercicio, comer de forma sana y adquirir y potenciar hábitos saludables dispongo de muchos recursos. Desde profesionales cualificados, como entrenadores personales o nutricionistas, a personas de mi entorno que me ayuden en mi propósito, o mi propia experiencia en otros momentos de mi vida o en otros campos al que quiero trabajar. Pero lo que realmente marcará la diferencia a la hora de tener éxito en alcanzar mis objetivos será la conexión con mis valores, con lo que me mueve cómo persona.

 

¿Cuántas veces fijamos nuestras metas y abandonamos durante el camino? ¿Cuántas veces conseguimos un objetivo y una vez conseguido no nos aporta nada? Esto es recurrente en objetivos relacionados con pérdida de peso y ejercicio. No estamos teniendo en cuenta los valores de cada uno, aquello por lo que me levanto cada mañana. Pueden ser, ayudar a los demás, el amor, la libertad, la honestidad, disfrutar… o cualquier otro u otros valores asociados a nuestra condición humana.

 

Pensar en quién me voy a convertir me permite ir aprendiendo, disfrutando del camino que recorro, pensando en lo que me aporta ahora y creciendo cómo persona (a menudo crecer es una fuente de motivación). El resultado al que quiero llegar es muy relevante, pero lo es más aún el viaje que realizo hacia éste. El resultado es la meta, el viaje es la suma de cada una de las etapas, de las experiencias por las que voy pasando, que van marcando mi manera de ver el mundo.

 

Después de un resultado, ya sea satisfactorio o no, siempre habrá otro resultado, después de un objetivo habrá otro objetivo… es muy importante tener objetivos, si no, vas con el “piloto automático”, tu destino dependerá del azar, de las decisiones y de los objetivos de los demás. Sin embargo, una vez definido el objetivo, a menudo es recomendable “olvidarse” de él, no tenerlo presente día y noche. Consiste en “dejándome llevar”, entendiéndolo como no tomar solamente decisiones racionales, también debo permitir que fluyan mis emociones e integrando las experiencias y vivencias en mi persona, para lo que es fundamental que yo disfrute, que lo que hago para conseguir mi objetivo me resulte placentero en sí mismo. De lo contrario, pasado un tiempo, perderé mi motivación para seguir ese camino y retrocederé de la meta al punto de partida, mermando mi energía e ilusión respecto a este objetivo.

 

Si no tienes objetivos, eres parte de los objetivos de los demás.

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